Quien revisa candidatos abre tu perfil, ve quince repositorios y cierra la pestaña. No por pereza: quince a medias no le dicen si sabes terminar algo, y eso es lo único que necesita saber de un junior.
Tres proyectos terminados cuentan otra historia. Terminado significa una cosa concreta: publicado, con un enlace que abre, con un README que se entiende en un minuto y funcionando en el móvil de quien lo mira. Un solo proyecto así pesa más que diez carpetas con un commit de hace ocho meses.
Quien revisa mira si sabes terminar y presentar. Es lo que separa a alguien que ha seguido tutoriales de alguien que ha resuelto un problema y lo ha dejado usable.
Qué tiene un proyecto «terminado»
- Publicado y accesible con un enlace, no un zip.
- Un README con qué es, para qué sirve y cómo se prueba.
- Historial de commits con mensajes legibles, no «cambios».
- Que funcione en el móvil: la mayoría lo abre desde ahí.
Tres terminados
Cada uno abre, se entiende y se prueba en un minuto. Demuestran que llevas algo hasta el final.
Quince a medias
Sin enlace, sin README, último commit hace meses. Nadie los abre y restan en vez de sumar.
Ejemplo: Marta venía de contabilidad. En vez de otra lista de tareas, hizo una herramienta que calcula el IVA trimestral a partir de un CSV. Un proyecto, con su enlace y su README. En la entrevista no hablaron de sintaxis: hablaron de ese proyecto veinte minutos.
El error típico: dedicar cien horas al código y cero a lo que decide si lo miran. Un proyecto sin enlace y sin README es un proyecto invisible.
Cuándo no aplica: si aún no tienes ni uno terminado, no te obsesiones con llegar a tres. Termina uno, publícalo y preséntalo bien. Uno acabado ya te separa de la mayoría.
Para hoy
- Elige tu proyecto menos malo y llévalo a «terminado»: enlace, README, móvil.
- Archiva los repos a medias que no vas a acabar.
- Calidad sobre cantidad: tres bien presentados abren más puertas que quince en bruto.